Organización Internacional del Trabajo
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Martes, 29 de julio de 2014 - Lima, 17:53    

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Características de la Economía Informal Imprimir

1. No existe una descripción o definición precisa aceptada universalmente de economía informal (en adelante, EI), pero generalmente se entiende que abarca una gran variedad de trabajadores (asalariados y por cuenta propia), empresas y empresarios, en el ámbito urbano y rural, que tropiezan con determinados inconvenientes y problemas, los cuales llevan a que se caracterizan por un alto grado de vulnerabilidad, exclusión y pobreza.

Un elemento frecuente de las actividades de estas personas y empresas es el no reconocimiento y protección por los marcos jurídicos y reglamentarios, lo que significa que, según el caso:

  • se desempeñan al margen de la ley; 
  • operan en el ámbito de la ley, pero no están contempladas en la práctica, porque aquella no se aplica o no se cumple; o 
  • la propia ley no fomenta su cumplimiento por ser inadecuada, engorrosa o imponer costos excesivos.

Algunos trabajadores se encuentran en la EI porque la legislación laboral nacional no los contempla adecuadamente o no se aplica de manera eficaz, en parte debido a las dificultades prácticas de la inspección del trabajo. Muchas veces, la legislación laboral no tiene en cuenta la situación real en lo que respecta a la organización moderna del trabajo. Las definiciones inadecuadas de empleado y trabajador pueden tener el efecto contrario de considerar independiente y ajeno a la protección de la legislación laboral al trabajador.

El término EI es preferible al de «sector informal», ya que las actividades de los trabajadores y las empresas a los que se aplica no se pueden asociar con un único sector de la economía, pues sus actividades abarcan diversos sectores.

La mayoría de los trabajadores y las empresas de la EI, aunque no cumplan los requisitos legales de procedimiento, producen bienes y servicios lícitos. Puede haber zonas grises en las que la actividad económica tenga características de la economía formal y de la informal, por ejemplo, cuando los trabajadores formales perciben remuneraciones no declaradas, o cuando existen en el interior de las empresas formales grupos de trabajadores con condiciones salariales y laborales propias de la informalidad.

Las empresas que no están registradas ni reguladas a menudo no pagan impuestos ni conceden prestaciones o derechos a los trabajadores, lo que constituye competencia desleal para otras empresas. Por su parte, los trabajadores y las unidades económicas de la economía informal no siempre contribuyen al sistema tributario, aunque muchas veces ello se deba a su pobreza.

La mayoría de los trabajadores y las unidades económicas de la EI no disfrutan de derechos de propiedad seguros, lo que impide su acceso al capital y los créditos. También tienen dificultades para acceder a sistemas jurídicos y judiciales que les permitan hacer respetar sus contratos y tienen un acceso escaso o nulo a las infraestructuras públicas y los beneficios.

La mayoría de las personas que se incorporan a la EI no lo hace por elección sino por la necesidad de sobrevivir, al no tener otro trabajo e ingresos. Ello es así sobre todo en los países en desarrollo, cuando se dan altas tasas de desempleo, subempleo y pobreza, en lo que influye la rápida expansión de la fuerza laboral y otros hechos como la aplicación de programas de ajuste estructural. Es relativamente fácil acceder a esta economía por los muy bajos niveles de exigencia en materia de educación, calificaciones, tecnología y capital. Claro está que los empleos creados de este modo a menudo no reúnen los criterios del trabajo decente.

De todas formas, algunas personas de la EI tienen ingresos superiores a los trabajadores de la economía formal.

Entre los trabajadores de la EI, los aspectos negativos del trabajo en la economía informal superan con creces los aspectos positivos:

  • no están reconocidos, registrados, reglamentados o protegidos en virtud de la legislación laboral y la protección social, por ejemplo en los casos en que su situación de empleo es ambigua y, por consiguiente, no pueden disfrutar de sus derechos fundamentales, ejercerlos o defenderlos.
  • dado que carecen de protección, derechos y representación, esos trabajadores suelen quedar atrapados en la pobreza.
  • a menudo, las condiciones de trabajo son inseguras e insalubres, en el marco de lugares de trabajo pequeños o no definidos, con largas jornadas laborales. Asimismo, los ingresos suelen ser bajos e irregulares.
  • generalmente, no reciben protección social ni prestaciones de la seguridad social, o reciben muy pocas, por parte de sus empleadores o del gobierno. La carencia se presenta también en ámbitos como la educación, la capacitación, la formación, la asistencia sanitaria o el cuidado de los niños. 
  • son susceptibles de diversas formas de explotación, abusos y acoso, como la corrupción y el soborno.

Las mujeres, los jóvenes, los migrantes y los trabajadores de cierta edad son especialmente vulnerables a los déficit más graves de trabajo decente en la EI. El trabajo infantil y el trabajo en régimen de servidumbre son elementos característicos de la EI.

La discriminación por motivos de género, edad, origen étnico o discapacidad también significa que los grupos más vulnerables y marginados suelen acabar en la EI.

 
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